La obsesión por la calidad empieza en el campo. Nuestros campos se ubican en las zonas más idóneas de la península y producen, durante todo el año, patatas de gran calibre y de una calidad excepcional.

Recién llegadas de la factoría, las patatas son sometidas a un proceso que evita que germinen y que las conserva a una temperatura constante en nuestros almacenes, con capacidad para 1.500 toneladas.
MANUFACTURACIÓN
Manos expertas efectúan la primera selección de calidad. Una por una. Una vez cotadas a rodajas, las patatas se fríen bajo la dirección del Sr. Juan Torres, durante un tiempo predeterminado en aceite de gran pureza. La gran calidad de los productos utilizados y su tratamiento artesanal, sin conservantes ni aditivos, dan el inconfundible sabor natural a las patatas Torres. Una vez fritas y saladas quedan a punto de pasar a la cadena de envasado.

MANIPULACIÓN
El segundo control de calidad también se realiza de forma artesanal. Consiste en una selección para impedir que ninguna rodaja quemada entre en la cadena de envasado automático. Las máquinas envasadoras controlan el tamaño y el peso de cada bolsa y efectúan el sellado térmico. No dejan nada a la improvisación.